Hacía calor. Salí de casa y subí a lo alto de la montaña. La noche era muy oscura.
De pronto, una pequeña uz surcó fugazmente el espacio, y luego otra y muchas más.
Parecían fuegos artificiales... ¡ Pero eran cometas !
No me lo podía creer, eran cometas de verdad. Y decidí irme corriendo a casa para coger el telescopio
y verlos de cerca. Y así lo hice. Pero, cuando miré por el telescopio ví que los cometas iban directamente hacia LA TIERRA, y enseguida fui a llamar a mis padres. Y lo primero que hicieron mis padres, fue llamar a los de la Nasa. Ellos tenían guardados unos misiles para caso de emergencia. Entonces decieron entre todos que los misiles nucleales se enviaran para desviar a los cometas y que no chocaran contra LA TIERRA. Y así se hizo, los de la Nasa enviaron los misiles nucleales y con un poquito de suerte los cometas se desviaron.
Y todos lo celebramos comiendo, bebiendo y pasándonoslo super bien.
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